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IBARRA. Los terremotos de Riobamba (1797) e Ibarra (1868) son calificados como los más mortíferos de la historia ecuatoriana, según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. Los estudios demuestran que el riesgo radica en la falla geológica que va desde Mira, en Carchi, pasa por Ibarra y llega hasta Otavalo, pues esta fue la causa para que el 16 de agosto de 1868 mueran más de 25 mil personas.

Por está razón, se dice que en la provincia debe haber políticas de prevención, de tal manera, que la población esté preparada ante un desastre de este tipo, especialmente los niños que son los más vulnerables, pues de cinco a seis horas pasan fuera de sus casas.

Patricio Bolaños, profesor del segundo año de básica de la escuela ‘Alamos’, dijo que en la institución no existen campañas de difusión, motivadas por las autoridades u organismos de socorro para actuar en caso de terremotos, aunque aseguró que el Cuerpo de Bomberos de Ibarra si efectuó capacitaciones e incluso dramatizaciones, pero sobre cómo actuar en incendios.

 Falta responsabilidad
Marco Antonio Hadathy, jefe del Cuerpo de Bomberos de Ibarra, dijo que en la ciudad no existe conciencia para enfrentar peligros, pues según él, la gente piensa que nunca le va a pasar una desgracia.

Para Hadathy, las instituciones educativas deberían tener como política introducir una asignatura dentro del cronograma de estudios para que los niños, adolescentes y jóvenes estén educados para salvar sus vidas e incluso auxiliar a otras. Además, aseguró que esta institución tiene establecidos cronogramas de capacitaciones especiales para niños.

Frases sin foto

“Si hay un terremoto puedo ponerme dónde no haya vidrios ni cosas que me puedan hacer daño”.
Nicolás Hidalgo, 12 años.

“Me dijeron que las mesas no son seguras, porque te pueden caer encima destruidas”, Fernanda Iturralde, 9 años.

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