
Retroexcavadoras, nuevas formas de energía, simuladores mecánicos, alternativas de comida, producción de combustibles, entre otros proyectos, fueron presentados ayer en los ‘semilleros de investigación’ de la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Evento
Alrededor de 90 proyectos fueron expuestos en los stands de los ‘semilleros de la UTN’, como fruto de la investigación del aula que los estudiantes ejecutaron con docentes e investigadores de todas las unidades académicas.
El objetivo de estos espacios es formar a los estudiantes en la búsqueda de soluciones prácticas a problemas que se dan en la comunidad, para generar ideas que luego se conviertan en elementos prácticos de desarrollo y bienestar. “Este es el primer paso para procesos de investigación de mayor alcance y aplicabilidad”, comentó Víctor Hugo Cardoso, director del centro de investigaciones.
En esta feria participaron todas las facultades del campus: ciencias agrícolas, mecatrónica, facultad de salud... Además de proyectos investigativos, también hubo la exposición de emprendimientos con el fin de que los estudiantes tengan una experiencia en cuanto a la creación y manejo de una micro o macro empresa.
Proyectos
Cada estudiante trabajó durante todo el semestre en la investigación y estudio de vialidad de proyectos, para tener como resultado productos innovadores.
Dentro de los proyectos de biocombustibles se presentó el estudio de variables climáticas para la elaboración de biodiesel, que, según los integrantes del proyecto, la provincia de Imbabura se presta para una serie de estudios, de los cuales idearon uno bajo la demanda de combustible para transporte pesado: el diesel.
Los jóvenes emprendieron un estudio de las zonas donde puede darse el ricino o higuerilla. materia prima para elabora biodiesel, dando como resultado la zona de Ibarra y sus alrededores, entre ellas las cuencas del Río Ambi.
“Estos espacios nos da una posibilidad de abrir nuestra mente a ver más allá de las aulas y poder aplicar los conocimientos para la resolución de problemas en la sociedad y generar la participación de los estudiantes”, mencionó Steven Recalde, estudiante de la carrera de ingeniería en energías renovables y parte de esta investigación.
En cuanto a proyectos de mecánica, se expuso la creación de una maquinaria que simula el movimiento de la araña. Según Darío Rivadeneira, este sistema es en el que se basaron en la NASA para los nuevos módulos lunares y junto con sus compañeros realizaron la investigación correspondiente y trabajaron durante un mes para obtener el producto. “Nosotros debemos prestar atención a lo que nos rodea, a partir de la naturaleza podemos crear cosas”.
Uno de los proyectos de la facultad de agronomía fue el rescate de frutales exóticos en la zona de Imbabura. El objetivo, según informó Jonathan Andrango, estudiante e integrante de éste, fue el de rescatar los frutales que anteriormente se consumían y que por el paso del tiempo y la aparición de sustitutos han desaparecido o ya no se los consume con regularidad, como los mortiños, el arazá, granadilla silvestre, pitajaya, tamarindo, entre otras.
También explicó que se busca incentivar al consumo de éstos y socializar los beneficios nutricionales que tienen: “se debe concientizar a las personas sobre el consumo de estas frutas, para que no desaparezcan.”
Ricardo Patiño, estudiante de ingeniería industrial, elaboró un calentador solar de agua, con el objetivo de abastecer la producción de agua caliente durante todo el día dado como un proceso opcional a la de un panel solar. Según expuso, este se fabrica de manera casera, con una base de tabla y encima una lámina de zinc, que sirve como reflectivo. Las fotoceldas que absorben y mantienen el calor fueron remplazadas por botellas: “es una opción económica y amiga con el medio ambiente”.
Un emprendimiento fue la sericultura, que, como explicó una de las estudiantes que lo elaboró, inicia desde la plantación de la morera hasta la elaboración del hilo de seda. Para esto se unieron tres carreras: Ingeniería agropecuaria, que se encargó de plantar la morera; Ingeniería textil, de la elaboración de la fibra; y, Ingeniería industrial, que fue la responsable de todos los procesos técnicos, como conteos y elaboración de manuales.
Según se informó, este emprendimiento es el pionero en Imbabura y surgió debido a que la provincia es una de las principales productora de textiles, por lo que existe una demanda de la fibra de seda. Los jóvenes comentan que tienen como proyección emprender en toda la zona 1, para luego generar este proceso en todo el país.
Según comentaron los estudiantes que participaron de los ‘semilleros’, estos espacios ayudan a su formación y a tener experiencia en cuanto a sus carreras. (CFDA)
Tome nota
Se presentaron 20 emprendimientos y ocho de postgrado, algunos de los cuales serán aplicados en la provincia.
