
Por: Juan Carlos Morales
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Ibarra. El inicio de la construcción del Cuartel de Ibarra ocurre en el segundo mandato de Eloy Alfaro Delgado quien es el artífice de la consolidación del ejército ecuatoriano al volverlo innovador, profesional. Esto se logra con formación académica, alta disciplina militar y un elevado nivel cultural para la época. De hecho, en 1905 se inaugura la primera promoción de oficiales.
En 1906 se inaugura una nueva Constitución, liderada por Alfaro, y en su capítulo XIII, al referirse a las Fuerzas Armadas, señala: “El objeto de la fuerza pública es asegurar los derechos de la Nación, en el exterior, y, en el interior, la ejecución de las leyes y el mantenimiento del orden público”.
Al dejar atrás la inspiración montonera, que también era una suerte de guerra de guerrillas, en el segundo mandato de Alfaro precisa controlar el espacio institucional. Esa “toma de la plaza”, de manera simbólica, también constituye la realización de El Cuartel de Ibarra, que serviría para consolidar el proyecto liberal ante la siempre arremetida conservadora. Había que pasar de las batallas en los montes a la consolidación en la urbe.
Pero hay antecedentes. El trágico acontecimiento del terremoto de Ibarra que causó, en toda la provincia, 20 mil muertos, afectó a todas las edificaciones de la urbe, que quedaron reducidas a escombros. Tras la reconstrucción en 1872, bajo la mirada atenta del presidente Gabriel García Moreno –artífice de la refundación- también se requería de un lugar adecuado para los militares que, al momento, se enfrentaban más que a enemigos internos a los externos, como las fuerzas políticas liberales de Colombia. De hecho, García Moreno habría de estar involucrado en escaramuzas con el vecino país.
En este contexto, el mayor Carlos Valenzuela solicitó en 1878 la autorización para levantar un nuevo cuartel. Amílcar Tapia Varela, en el libro Ibarra: 400 años de historia y tradición, recoge ese momento: “En el año de 1907, el mayor Joaquín Delgado, comandante del batallón Jaramijó No. 8, construye un nuevo edificio bajo la supervisión técnica de José Domingo Albuja, quien trazó los planos dándole una configuración medieval.
En el año de 1908 se inaugura el frontis principal y conforme el informe del comandante Delgado, quien de paso era de raza negra, así como de mucha confianza del general Eloy Alfaro a quien informa: “Mi general: Estoy terminando el cuartel militar de Ibarra gracias al apoyo brindado por usted y sobre todo a los ingresos producidos por el impuesto a la sal y aguardiente.
Es un hermoso edificio de corte medieval, muy sobrio y digno de esta ciudad de Ibarra, cuyos habitantes han contribuido patrióticamente para su construcción. Espero de que usted disponga que por lo menos durante estos dos años siguientes los dineros que producen los estancos sean invertidos directamente en esta monumental obra, ya que apenas hemos concluido la primera parte, faltando caballerizas, dormitorios para la tropa, bodegas de pertrechos y otras instalaciones menores…”
La transición de los militares hacia el nuevo lugar no estuvo exento de dificultades. Así, en febrero de 1917 el Batallón Córdova se traslada al edificio que, al momento, se denominada como el Cuartel Nacional de La Merced, por pedido del Gobernador, Intendente General, según consta en el acta del Cabildo del 8 de febrero de 1917, que reposa en el Archivo Municipal de Ibarra, consultada para este libro.
En estos documentos, también se encuentra la intervención del entonces concejal Luis F. Madera, quien argumenta que la casa donde anteriormente se encontraban los militares podría ser adecuada como cárcel y cuartel de policía, porque al momento funcionan en unas piezas. Todos estos predios, además señala, son de propiedad de la Municipalidad.
Como se notará, desde finales del XIX el Cuartel de Ibarra –debido a los cambios políticos internos y externos- fue concebido para enfrentar diversas fuerzas. En la época garciana, los intentos desestabilizadores llegados desde Colombia; en el alfarismo, las fuerzas que habían sido afectadas por las medidas liberales y, antes de concluir su construcción nuevamente los elementos conservadores hacían su aparición. Estos vaivenes eran propios de esos tiempos volátiles.
Sin embargo, como toda obra que va más allá de los tiempos, el Cuartel seguía erigiéndose. Así, según refiere Tapia, el 1930 el comandante Neptalí Rueda remite un recibo de pagaré por la suma de doscientos sucres empleados “en la compra de cuatrocientos molones tallados para la terminación de la pared que da a la calle que va al parque de la Libertad…” Sin embargo, hay también información que el cuartel se inauguró en 1917, aunque faltaban detalles de su construcción.
En entrevistas realizadas en estos días para esta investigación, algunas personas recuerdan que conocían que dichas piedras fueron labradas a orillas del río Tahuando, el lugar donde la chiquillada ibarreña aprendía a nadar en sus vados.
Fragmento del libro El Cuartel de Ibarra, del GAD-Ibarra.
Hoy se inaugura el cuartel remodelado
Desde hoy, las siete salas que se construyeron para exponer el arte local, nacional e incluso internacional, abrirán sus puertas al público.
El Centro Cultural El Cuartel, ubicado en la calle Olmedo entre García Moreno y Juan José Flores, será inaugurado oficialmente por Álvaro Castillo, alcalde de Ibarra.
Para el acto, que iniciará a las 18:00, se prevé contar con la presencia de autoridades locales y nacionales, así como representantes del Ministerio de Cultura, del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Centro Internacional de Artesanías Populares Latinoamericano, entre otras instituciones.
Además se tiene previsto llevar a cabo un acto artístico cultural, con la presentación de músicos de la provincia y a nivel nacional, y la presentación de una obra de teatro contemporánea.
