Personal de la Cruz Roja Imbabura cumple atención prehospitalaria, apoyo psicosocial a niños y adultos que residen en albergues.

Ibarra.

 

Treinta voluntarios de la Cruz Roja Imbabura (CRI) viajaron el pasado domingo a Portoviejo, una de las ciudades afectadas por el terremoto, con el fin de levantar un campamento de mediano a largo plazo para ayudar a los damnificados. Este es el segundo grupo que acude a zonas afectadas, el primero acudió a Pedernales.


Según explicó Álvaro Guerra, coordinador provincial de voluntariado de la CRI, desde que empezó la emergencia se establecieron campamentos de trabajo en las diferentes zonas afectadas por el alto impacto por el terremoto. Como Imbabura, para ese entonces, se desplegó un equipo de 11 voluntarios para brindar las primeras acciones de respuesta. Es decir, de búsqueda y rescate, evacuación, atención de heridos y traslado de familias a albergues.


Mientras que el segundo grupo, de 30 voluntarios que viajaron el domingo, conformaron un campamento en Portoviejo, con el fin de realizar la evaluación de daños y análisis de necesidades de las familias damnificadas de esta ciudad.


La evaluación de daños, según Guerrea, consiste en determinar la cantidad de personas afectadas, el tipo de pérdidas que han tenido, tanto emocional como material. Para ello, los voluntarios realizan apoyo psicosocial y el análisis de necesidades, que trata sobre levantar un censo familiar con el fin de entregar la ayuda humanitaria. “Todo el personal de Cruz Roja es multidisciplinario. Los 30 que se fueron manejan atención pre hospitalaria, apoyo psicosocial y especialistas en evaluación de daños, que es lo primordial para poder trabajar”, dijo.


Se explicó que todos estos procedimientos que realizan los voluntarios en terreno, ayudarán a determinar las necesidades que tienen las familias damnificadas y dónde se encuentran ubicadas, para así precisar cómo se van a distribuir los kits de ayuda humanitaria. Según Guerra, para la distribución de kits se tiene contactos con los acopios centrales para que se distribuya a los damnificados. “Ahora estamos en Portoviejo, ahí hay un centro de acopio y otro en Bahía de Caráquez. Las donaciones que enviamos desde acá, nuestros compañeros que están en esos centros, pueden distribuirlos sin demora”, agregó.


Guerra añadió que también, algunos voluntarios de este mismo grupo, se movilizaron a Manta para dar apoyo psicosocial a niños y adultos. En lo que respecta a niños se realiza de manera lúdica, a través de juegos, dinámicas, recreación, pintura facial...


Con los adultos, en cambio, es algo más profesional. Se trabaja con descargas emocionales, a través de fichas que la Cruz Roja maneja.


Los voluntarios desplegados a las zonas afectadas trabajarán de 7 a 8 días, en un horario de más de 16 horas. “Dentro del equipo existen voluntarios que pueden ser necesarios en el campo para organizar otros grupos, entonces de los 30 que fueron, tal vez de 4 a 6 personas tengan que quedarse, por la capacidad técnica que tienen. Y los otros chicos irán rotándose dependiendo de la necesidad”, sostuvo Guerra. (FCDL)

Testimonio


Moisés Quevedo, uno de los integrantes del primer grupo que viajó a Pedernales, narró que participó en el reestablecimiento de contacto de familiares que habían sido considerados desaparecidos. Manifestó que la ayuda que prestó fue gratificante y traumante a la vez.


“No estuve personalmente preparado para informar a una madre que su hijo se encontraba muerto. El primer caso que resolvimos fue de una persona fallecida.


Llamé a la madre y, de una, la señora me reconoció y me dijo .“en que hospital está”-. Le dije le llamaba para decirle que no está en ningún hospital y no me dejó acabar de decirle eso y empezó a gritar del otro lado de la línea -“mi hijo está bien”- y toda la familia gritaba -“gracias Dios”-. Después le dije: señora, necesito que me preste atención. Nosotros estamos llamado para avisarle que hemos encontrado a su hijo y necesitamos que venga a reconocer el cadáver. A segundos de eso, hubo un silencio profundo y, de pronto, un grito desgarrador se escuchó. Decía: -“mi hijo no, reconózcanle bien. Mi hijo está vivo, debería estar muerta yo, no él…””.

Campamentos a mediano y largo plazo


El proyecto de intervención (campamentos) es de mediano y largo plazo. “Sede central es quien nos dictamina las directrices, siempre y cuando nos requieran para estar con un campamento independiente”, dijo Guerra.

Problemas con transporte para voluntarios


Guerra explicó que un problema que han tenido es el transporte, debido a la cantidad de personas que deben movilizar. “La verdad que si quisieramos que las empresas de transporte nos colaboren. Ese pequeño aporte que van a hacer se reflejará en todas las familias damnificadas, ya que el trabajo que van a realizar los voluntarios para ayudar a estas personas sí es fuerte”.


Cifra
30
voluntarios de Cruz Roja Imbabura forman campamento en Portoviejo para ayudar a damnificados en esta zona.


DATO
Cada 7 u 8 días se hace relevos de los grupos de voluntarios

Hasta el momento, dos grupos de voluntarios han viajado a zonas afectadas por el terremoto.


Tome nota
El proyecto de campamento será de mediano a largo plazo dependiendo de cómo vaya evolucionando la emergencia.

 

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