MADRE. Aracely López, recibió la visita de sus dos hijas en su trabajo.

Ser madre es un reconocimiento que se logra con la energía de amar, guiar, cuidar, acompañar y proteger con devoción a los hijos.

 

Apagan incendios y rescatan personas, mientras en su casa, sus hijos las esperan. Su oficio les representa trabajar durante 24 horas, en feriados, navidad, año nuevo. Pero el amor a su profesión y su familia es la motivación de cada día.

 

“Ser madre y ser bombero, son las dos cosas que me encantan”, dice Aracely López, de 37 años. Hace nueve años decidió ser bombero, y cuenta que es un oficio de vocación, difícil pero gratificante. A la vez es madre de dos niñas, una de seis y otra de dos años.

 


Madres y profesionales

 


Cuando ingresó a la institución era soltera, tras un tiempo su profesión era su único trabajo. Ahora el ser madre también lo es. “Es difícil pero todo se puede lograr. Así como cumplo aquí en mi trabajo dando lo mejor, llego a casa y hago lo mismo, entrego lo mejor”, sostiene.

 


El rescate de víctimas atrapadas, extinguir el fuego, ya sea en casas o en las montañas, dar atención pre hospitalaria, son las tareas a las que se enfrenta al ser bombero. Al estar de guardia, trabaja un turno de 24 horas, lo que le implica dejar a sus pequeñas al cuidado de su esposo, o de un familiar.

 


Luego de eso tiene dos días libres que dedica a su hogar, al cuidado y atención de sus hijas.

 


El oficio, marcado por ser un trabajo de hombres, no ha sido una limitación, puesto que las capacidades intelectuales y físicas no están determinadas por un género. Aracely, al igual que otros compañeros, entra a casas colapsadas, rescata, apaga las llamas, carga el equipo, corre, sortea los obstáculos y hace todo lo que implica el atender emergencias.

 


Pasión por lo que hace

 


Un trabajo en el que el riesgo es alto y el peligro es un acompañante permanente, es su vocación. Cuenta que los comentarios de familiares o amigos, de que es “algo peligroso”, los ha escuchado siempre.

 


“Siempre me gusto este oficio, el servir a la gente, y que las personas nos admiren por ello”, expresa.

 


Dice que el combinar las dos cosas es complicado, pero es posible siempre y cuando se entregue lo mejor y se dé todo de sí.

 


Servicio a la comunidad

 


Liliana Montenegro es otra joven madre, que viste la ‘casaca roja’. Ella tiene 30 años y hace seis se dedica a servir a la comunidad, siendo parte del Cuerpo de Bomberos.

 


Para estar en esta profesión debe gustarte, antes que estar por una remuneración”, sostiene al explicar que, no es como otros trabajos que cumplen sus ocho horas, tienen feriados y fines de semana.

 


Liliana tiene dos hijos de 12 y dos años, que son su motivación. Al igual que Aracely, cumple actividades de rescate y apaga el fuego. Cuenta que su madre ha sido un apoyo también, ya que es ella quien le ayuda con sus hijos, mientras cumple su trabajo.

 


Un trabajo en el que están afuera 24 horas, en el que a la madrugada rescatan o apagan las llamas, o en el que mientras otros vacacionan, ellas recorren por caminos lejanos para llegar al sitio y convertirse en héroes, no es para todos y e fusionarlo con el hogar, no es nada fácil.

 


“Como mujeres, madres, el trabajar como bomberos es una tarea difícil, pero siempre seguimos adelante motivadas por nuestras familias, y sirviendo a la ciudadanía”, dice Liliana.

 


Así como las dos madres y bomberos, Marisol Congo, también fue una bombera operativa. Ahora sus hijos son jóvenes, pero cuenta la experiencia de acoplar el trabajo y la familia.

 


Enfermera de profesión, hace cinco años ingresó al Cuerpo de Bomberos, trabajaba como paramédico y salía a atender emergencias. Un día, un accidente le cambió ese camino, al tener una fractura en la columna, fruto de un accidente, mientras se dirigían a atender una emergencia.

 


Ahora trabaja en el área administrativa, pero habla que, el ser profesional, cumplir con un trabajo y con sus hijos, se logra con el apoyo de la familia misma, y sobre todo con el esfuerzo que se pone en cada acción.

 


“El secreto es dedicación, amor y entereza, todo se puede cuando se hace con abnegación” , finaliza. (CFDA)