
¿Qué es un niño? Sin dudas, un ser refrescante, siempre ruidoso e insistente, que viene en diversas medidas, pesos y colores, con el cometido implícito de poner en suspenso la plácida vida adulta.
Se lo encuentra en todas partes, a los gritos, dando vueltas, encima, debajo, dentro, trepando, colgando, corriendo o saltando, con la cara y las rodillas siempre sucias, con piedras, caramelos, grillos, tapitas, un chupete o alguna gomera en el bolsillo.
Tiene la energía de Súperman, la imaginación de Verne y la curiosidad de Garfield; dispara y descoloca como un buscapié; es amo y carcelero; pero también un ser mágico, capaz de ubicar a sus padres en su exacto lugar en el mundo y de despertarles el niño interior que llevan dentro.
Eso sí: será lo que viva. Si lo critican, aprenderá a condenar; si su entorno es hostil, se volverá agresivo; si lo ridiculizan, será tímido; si vive con vergüenza, aprenderá a sentirse culpable; si lo aplauden, tendrá confianza en sí mismo.
Si lo elogian, apreciará al otro; si vive con tolerancia, aprenderá a ser paciente; si le dan seguridad, tendrá fe; si lo aprueban, confiará; si tiene amigos, será sociable.
Si cuenta con la guía de un padre o sustituto, adquirirá conciencia de límites y obligaciones; si vive con su madre u otra persona que ejerza ese rol, sabrá lo que es amar y ser amado.
Evolución de los niños
A través del tiempo el concepto de niño ha ido evolucionando, desde que se lo considerara como un adulto en miniatura hasta el concepto actual en que se lo valora como una entidad biopsíquica con caracteres y estructura propia y definida.
Aparte de esta conceptualización biopsíquica del niño (a), es maravilloso referirnos a él o ella en su día, ya que niño (a) es una mágica palabra que encierra tanta sabiduría, inocencia, candor, virtud, dulzura, energía, sencillez, sinceridad, vitalidad y sobre todo ternura y mucho, mucho amor.
Por ello, al celebrar el Día del Niño (a), es importante que los adultos nos comprometamos a brindarles ambientes óptimos donde puedan desarrollar todas sus potencialidades y aptitudes físicas, intelectuales y emotivas, ya que son seres únicos, candorosos y creativos que necesitan de las manos sabias y cariñosas de los padres y maestros para encausar adecuadamente en la consecución de sus metas, ya que desde el medio ambiente en que viven les llegan modelos y estímulos que influyen en el comportamiento infantil, siendo éste el resultado de la historia vivida por el niño.
Debemos además protegerlos y cuidarlos de todos los peligros que existen en nuestra sociedad (delincuencia, drogas, abandono, etc.) y cumplir a cabalidad con sus derechos, especialmente al amor y cuidado de sus padres, a la salud y a la educación.
Enseñémosles la solidaridad humana, el amor al prójimo, la belleza de la naturaleza, a gustar de la buena música y de la lectura de un buen libro.
Sembremos en su tierno y receptivo corazón la idea de que los bienes materiales no son todo en la vida, que existen valores más grandes como tener un buen amigo, una familia unida, ser ciudadanos ejemplares, tener una patria llena de valores culturales y principalmente tener principios y valores morales que les harán hombres y mujeres de bien.
Tenemos que proteger la inocencia de su alma, tenemos que ayudarles a atesorar en su corazón de cristal sus sueños de colores, sus viajes imaginarios y sus ideales.
Juguemos con ellos, cantemos con ellos, leamos con ellos, hagamos muchas cosas juntos, sólo así tendremos niños (as) felices.
Los niños deben ser nuestro mayor empeño, nuestra fuente de inspiración, cuidemos su alma y su mente, mostrémosles el camino del amor, la justicia y la paz, caminemos de su mano hacia el futuro, que esperamos sea más justo y digno para todos.
Elevemos una oración a Dios por los niños sin amor, enfermos, con hambre, sin techo y por los que divagan solos por el mundo para que pronto encuentren una mano solidaria que alivie en algo sus males y puedan sonreír.
En este día especial, abrace a su niño (a), dígale que lo ama y regálele miles de besos, a cambio recibirá una mirada de amor y una sonrisa que alumbrará su vida.
