Locales

Reconstrucción. Vista de la urbe a fines del siglo XIX. Óleo sobre tela. Ibarra es una ciudad reconstruida y a la que siempre se vuelve.

Después del devastador terremoto del 16 de agosto de 1868, que según don Roberto Andrade en su libro Montalvo y García Moreno relata que el siniestro mató a 5.000 personas, los sobrevivientes de Ibarra se asentaron en un lugar llamado Las Monjas, donde pensaban construir una nueva ciudad debido a que tenían miedo de regresar a su antiguo asiento de Ibarra. La llamaron Santa María de La Esperanza.


Un año después, el 17 de mayo de 1869, la resolución fue tomada por el Ilustre Municipio. Pero no todas las personas estaban de acuerdo en que se edifique una nueva ciudad. Habían quienes aspiraban regresar a San Miguel de Ibarra. Gabriel García Moreno, en su calidad de Jefe Civil y Militar, en cambio quería que los habitantes regresen a la ciudad que fue reconstruida en el mismo lugar donde murieron miles de personas. El 13 de julio de 1869 emitió el decreto pero se hizo realidad el 22 de abril de 1872.


Para el 18 de marzo de 1870, luego de una sesión pública y para acatar la voluntad y disposición de la Legislatura y el Supremo Gobierno, se ordenó que las oficinas tanto políticas como municipales, judiciales y la guarnición militar debieran ser trasladadas hasta la ciudad de Ibarra, capital de Imbabura, a donde debían llegar todas las comunicaciones oficiales.


En Santa María de La Esperanza debían permanecer solo el teniente y los jueces parroquiales para garantizar el orden y la administración de justicia mientras era necesario. El 28 de abril de 1872, temerosos por lo malo que pudiera ocurrir por nuevos terremotos, los sobrevivientes regresaron a Ibarra y como parte de la reintegración realizaron actos religiosos y la bendición de la ciudad en la plaza mayor, hoy el Parque Pedro Moncayo.


El doctor Rafael Peñaherrera solicitó que a Ibarra solemnemente se la declare restablecida material, política y socialmente. Se constituyeron en el templo provisional de La Merced, el Venerable Cabildo y el Clero del lugar presidido por el ilustrísimo doctor Antonio Iturralde, dignísimo Obispo de la Diócesis.


La transportación de enseres y pertenencias de pobladores y oficiales se hizo desde el 20 de abril. A través de un oficio, el domingo 28 de abril tendrá lugar la solemne bendición de la renaciente población. En una improvisada capilla de Nuestra Señora de La Merced, se congregan todas las autoridades civiles, religiosas, municipales, la guarnición militar y el pueblo en general y de aquí se dirigen, en apoteósica procesión, a la plaza principal.

 

Luego la multitud regresa a la Capilla de La Merced a oír la misa, en la que el eximio y destacado orador sagrado Dr. Acosta pronuncia un espléndido panegírico de acción de gracias al Todopoderoso y se expresa así: “Ibarra, Patria mía, levántate del seno de las ruinas y la diestra del Altísimo te embellecerá. Tus calles serán espaciosas y pobladas. Tus plazas hermosas y afluidas de gentes de los mares. Tus aguas cristalinas y puras. Tus habitantes virtuosos y felices".

RECONOCIMIENTO. El monumento del doctor Gabriel García Moreno, artífice de la reconstrucción de Ibarra, en la Esquina del Coco.

Luego del terremoto de agosto de 1868, el doctor Gabriel García Moreno fue designado Jefe Civil y Militar de la provincia de Imbabura. Estaba llamado para restablecer el orden y la disciplina de la provincia, además de ser un buen administrador de lo público.


El nombramiento fue efectuado el 22 de agosto de 1868 por Camilo Ponce, ministro del Interior en el Gobierno de Javier Espinosa, quien autorizaba a García Moreno a que se “proceda a dictar cuantas providencias juzgue necesarias para salvarla de su total ruina”. El nombramiento decía que “el Supremo Gobierno y la Nación exigen de usted este importante, humanitario y patriótico servicio y no dudo que aceptará la comisión que se le confía”.


Un día después, el 23 de agosto, García Moreno salió de Quito y el 24 arribó a Caranqui. Inmediatamente por la noche saludó a los sobrevivientes. Después del siniestro a la gente ya no le importaba la muerte sino sobrevivir. En improvisadas carpas yacían hombres, mujeres, niños y ancianos que no tenían nada y solo les quedaba llorar. Se convirtieron en seres desesperados por su situación. Muchos optaron por robar y otros por pedir caridad a los que más tenían. En ese entonces personas no gratas en la devastada Imbabura, robaban, violaban, y hasta mataban por conseguir lo que deseaban. Con látigo en mano, el nuevo Jefe Civil y Militar perseguía a sol y sombra a los bandidos y empezó la gestión de la reconstrucción.


García Moreno recorría las ciudades a cualquier hora del día donde solo habían escombros. Auxilió a los heridos y enterró a los muertos, además dirigía las obras básicas para los pueblos. Trataba de dar ánimo a los sobrevivientes para que improvisen casas y estos a su vez ayuden a los heridos y el entierro de las víctimas.


A pesar de la tragedia improvisó puestos de asistencia médica en Ibarra, Otavalo, Cotacachi y Atuntaqui. Hombres de Pimampiro y Urcuquí, zonas que no fueron afectadas por el terremoto, ayudaron a la construcción de las chozas, para hospitales y casas que García Moreno escogió para la ciudad provisional en reemplazo de Ibarra, que fue Santa María de La Esperanza. Bajo sus leyes, sus autoridades trabajaron para que Ibarra salga adelante. Los sobrevivientes levantaron el hospital y construían acueductos, y vías de acceso. Poniendo a prueba toda su inflexible dureza, personalmente se encargó de la reconstrucción y de la ayuda a los más necesitados.


Unos por el temor y otros por conveniencias se pusieron a su servicio. Quien no obedecía era perseguido y encarcelado, y aunque su servicio fue reconocido, su dureza había acabado con las libertades y con la dignidad humana.


El trazado de las nuevas calles se hizo de acuerdo a los planos del ingeniero Arturo Rogers en Ibarra, Otavalo, Cotacachi y Atuntaqui. De no haber sido por el dinamismo y carácter de García Moreno y de la comisión médica dirigida por Miguel Egas, Antonio Rivadeneira, Roberto Sierra, del Vicario de la Diócesis, doctor Francisco Pigatti, entre otros, la obra del restablecimiento de Imbabura no se hubiera hecho tan rápido. Los hombres trabajaron día y noche para que Imbabura renazca como el ave fénix y poco a poco se reincorpore a la producción agrícola, comercio, industria y la artesanía que fueron y siguen siendo el sostén de los imbabureños.


En honor al trabajo desarrollado por el doctor Gabriel García Moreno, a favor de los imbabureños, una de las calles de Ibarra lleva su nombre y un monumento con el trazado de las calles que permitió la constricción de la ciudad permanece en lo que hoy se conoce como la Esquina del Coco.

ESCULTURAS. Los artistas empezaron ayer al desbaste de las trozas de madera.

El bramido de las motosierras inundó el parque La Merced. Ayer, desde muy temprano, diez escultores, en su mayoría de San Antonio de Ibarra, llegaron a este lugar para demostrar su talento, hacer figuras en troncos de madera con una única herramienta, la motosierra. Varias personas que transitaban por el parque, se detuvieron para admirar el arte de los escultores.


De las grandes trozas de madera, aparecerán las nuevas figuras enfocadas en El Retorno. Con motosierra en mano, William Camuendo, escultor de San Antonio de Ibarra, empezó a trabajar un tronco de dos metros de altura, para darle forma a la figura de un señor reconstruyendo su casa, la cual se podrá admirar en los próximos días.

 


Obras de arte


Camuendo, empezó cortando la parte superior y baja del tronco, para igualarle utilizando su motosierra 250, poco a poco luego fue desasiéndose de partes de la madera, para darle forma a su obra. Según el escultor, siempre inician por la parte de arriba, en su caso comenzó por el rostro del constructor, para esto él utiliza la motosierra 370, la cual es ideal para los detalles.


Al mismo tiempo que él, otros escultores empezaron a darle vida a la troza de madera, algunos con un compás de aluminio y marcadores trazaban los lugares exactos donde hacer los cortes. Uno de ellos fue Diego Enríquez, quien estaba rayando los espacios por donde no pasar la motosierra. Él plasmará a un niño alegre, cargado a su mascota retornando al lugar que lo vio nacer. “Espero que la ciudadanía se haga presente, para que admiren el arte que traemos en las venas los sanantonenses”, dijo.


El domingo 30 de abril en el parque La Merced, la ciudadanía podrá observar detenidamente las obras finales de los escultores, que tratan sobre la alegría de El Retorno, plasmarán niños, ancianos, pintores de la época, entre otras temáticas alusivas a la fecha. (FCDL)

 


DATO


Las 10 figuras en madera pasarán a formar parte del Centro Cultural El Cuartel. Además a los escultores les pagarán 500 dólares por el tiempo que estarán en este sector.


Hasta el domingo los escultores tendrán tiempo para terminar las obras.

 


TOME NOTA


Los escultores deben plasmar en sus obras El Retorno de los ibarreños luego del terremoto.

Historia. La ciudad quedó completamente destruida a consecuencia del terremoto.

Era la tarde del 15 de agosto de 1868, ‘el jardín del Ecuador’, ensalzado por los viajeros y poetas fue sacudido por varios pequeños temblores que intranquilizaron a los habitantes, en especial a los de El Ángel y de Ibarra. Se repitieron sin causar víctimas ni daños mayores y se sosegaron los ánimos. Más en el silencio de la noche, a la 01:45 de la madrugada del 16 de agosto, los habitantes de Imbabura se sobresaltaron al escuchar un espantoso estruendo subterráneo.


Llenos de pánico, sintieron al mismo tiempo que el suelo se desquiciaba y deshacía en pedazos. Con expresión gráfica y muy acertada, se dijo que la capa terráquea se sacudió con tal violencia, como se sacude un caballo enfurecido para librarse del jinete que le gobierna. Sobrevino en seguida otro estruendo, mas no subterráneo sino superficial, causado por el derrumbe de torres, iglesias y casi todos los edificios. Un minuto más y todo fue profundo silencio, interrumpido luego por alaridos desesperantes, gritos de dolor, lamentos y voces solicitando socorro y auxilio.


!Ay! los pocos ilesos, fuera de sí, descalzos, desnudos o semidesnudos, presos de pánico, se esforzaban por abrirse paso por entre las ruinas, el polvo y la oscuridad para huir al campo mientras a cada instante la tierra temblaba.


En el cataclismo los montes y collados se desquiciaron, sus aguas subterráneas se precipitaron y de los Poguios Altos una gigantesca erupción de agua viscosa y hedionda formó una corriente lodosa de cerca de 400 metros, en su mayor anchura que recorrió su plano inclinado y pasó arrollando en su curso cuanto encontraba hasta precipitarse en el Ambi. Así muchas personas que no habían perecido aplastadas por los muros y techumbres de sus casas encontraron la muerte envueltas en la creciente.


La espantosa ola sísmica, cuyo epicentro se ha fijado entre Otavalo y Atuntaqui, se extendió hasta la ciudad de Guayaquil, y por el norte hasta Honda, Colombia. El cantón de Ibarra tuvo 9.700 muertos; el de Otavalo, 6.000; el de Cotacachi, 3.400; el de Tulcán, 60.

Habilidad. El 26 de abril se llevará a cabo en la ciudad el Simposio de Escultura con Motosierra por las fiestas de El Retorno.

El 26 de abril se llevará a cabo el segundo Simposio de Escultura con Motosierra en el Parque La Merced.

 

Ibarra.

 

La temática en la que trabajarán los artistas de San Antonio de Ibarra, en los trozos de madera de 2 metros 40, será El Retorno, porque se busca que muestre lo que pasó un 28 de abril de 1872 en Ibarra.



Oscar Lomas, presidente de la Junta Parroquial de San Antonio de Ibarra, explicó que el objetivo de traer el simposio al centro de la urbe es para que los artistas de esta parroquia demuestren a la ciudadanía la creatividad que poseen, además para que la identidad de San Antonio no se pierda. “Por ello ahora queremos movernos a los diferentes cantones”.



Además explicó que es su aporte como parroquia para el desarrollo de la agenda de festividades de El Retorno.



El bramido de las máquinas inundará al Parque Víctor Manuel Peñaherrera, más conocido como La Merced, en donde demostrarán su habilidad los escultores de esta parroquia famosa por las tallas de corte religioso y contemporáneo.

 



Artistas



Se informó que 20 artistas que manejan la motosierra, como Marcelo Chuquín, Pablo López, Patricio Chuquín, Nelson Noboa, Jorge Pomasqui, Miguel Herrera, Manolo Herrera, entre otros, estarán en proceso de selección para determinar a los ocho que harán sus obras en el Parque La Merced, desde el miércoles 26 de abril hasta el 30 del mismo mes.



Para este proceso, según Lomas, los artistas primero harán el boceto de su obra en un pedazo de madera de 15 a 20 centímetros de altura. “Con esto ya demuestran a los expectantes lo que van a hacer en el trozo de madera grande de 2 metros 40”.

 


Por su parte Carmen Luisa Zehnder, presidenta de la Comisión de Fiestas del cantón Ibarra, manifestó que el Municipio les pagará a los escultores elegidos por su participación en los 145 años de El Retorno. “Estarán cinco días, toda la mañana y tarde, por lo que deben recibir una remuneración”.

 

 


Madera

 



La adquisición de madera se hará por medio del Ministerio del Ambiente (MAE), como cada año se lo ha hecho para las organizaciones de escultura con motosierra, según se conoció.



“Si no hay madera que nos done el MAE, nos tocará comprar tres árboles con el permiso del MAE, y con eso ya sale los trozos de madera. Alrededor de 500 dólares costaría cada árbol”, dijo el presidente de la Junta Parroquial de San Antonio.

 


“Los escultores trabajarán en la temática de El Retorno. Algunas esculturas podrían ser de sacerdotes, personas cargando cosas, animales… entre otros. Todo de acuerdo a lo que es las fiestas de El Retorno”, concluyó Lomas. (FCDL)

 



CIFRAS

 


8 escultores estarán creando sus obras con el tema El Retorno.

 


4
días trabajarán los escultores.

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